Modo de uso del jabón base

Este es el jabón utilizado en el procedimiento de fundir y verter.

 

Es la manera más sencilla y segura para obtener jabones personalizados.

 

Al manipularlo su imaginación le proporcionará sorprendentes resultados!

 

Pomelo
Pomelo

Antes de fundirlo conviene pesar la cantidad de jabón base a utilizar. Se hacen daditos (de uno a dos centímetros de lado está bien) y los introducimos en la olla o en el microondas haciéndolos fundir sin que hierva.

 

Olvidémonos del baño Maria, con estas bases no es necesario. Incluso la base Rústica no es recomendable intentar fundirla por este procedimiento.

 

Los jabones Cristal y Blanqueado se derriten a partir de 55 – 60 ºC.

 

Temperatura más alta para la Rústica, de 70 a 80 ºC

 

Estas bases pueden hervir porque no son bases químicas y no tienen disolventes volátiles que puedan descompensar la formulación.

 

La base translúcida adquiere efecto 100% cristal tras someterla a un tiempo de hervor suave que puede ser variable de unos lotes a otros, normalmente entre 5 y 10 minutos.

 

 

 

Una vez en estado líquido podemos agregar nuestro aceite esencial preferido, el sobreengrasado y el color.

 

Para el cálculo de las cantidades a agregar sirve conocer el peso de la cantidad de jabón que hemos fundido.

 

Por ejemplo, entre un 0,5% a 1% de aceites como el de oliva o girasol agregados en este momento reforzarán en el jabón sus excepcionales cualidades de suavidad para su piel. 

 

Mantener las grasas añadidas al calor unos 5 o 6 minutos removiendo de vez en cuando para que se integren debidamente en el jabón.

Mandarina
Mandarina

Cuando está todo mezclado (no es necesario remover demasiado) lo vertemos a un molde (si es artístico mejor, nos quedará una forma especial) y esperamos unas horas, con lo que ya tendremos el jabón sólido nuevamente y listo para usar.

 

Piña y Aloe
Piña y Aloe

También podemos tener preparados de antemano trozos y formas de jabón de color vistoso que incorporaremos en el enmoldado, con lo que obtendremos pastillas de jabón finales con apariencia muy atractiva. En este caso es importante que el jabón fundido no sobrepase los 85 ºC al entrar en contacto con el sólido para que no lo derrita.

 

Tampoco debe estar muy por debajo  ya que es necesaria  temperatura para que se suelden ambas fases. En todo caso hay que atender a la dureza del sólido y ajustar la temperatura a cada circunstancia.

 

Unas pulverizaciones previas con alcohol/agua al 50% sobre las piezas sólidas facilitará mucho el correcto soldado del conjunto.

 

Cualquier rastro indeseado de espuma en sus composiciones podrá ser eliminado de manera eficaz pulverizando con una disolución 50/50 alcohol-agua.

 

Recuerde que nuestro jabón es el de mayor contenido de glicerina del mercado.

 

Esto, sobre todo en zonas húmedas, supone un fuerte efecto de atracción de la humedad ambiental, por lo que una vez duros los jabones  hay que envolverlos bien y aislarlos del ambiente para que se mantengan secos.

 

Después un jabón en servicio al principio estará mojado, pero con los días absorbe suficiente agua para quedar seco.

 

La humedad que lo rodea en todo caso facilita su aplicación, no siendo perjudicial para la pastilla dado que ésta permanece dura.